CONCURSO IQUIQUE

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1 preexistencias

Se rescatan elementos claves para mantener el diálogo con la historia y los imaginarios propios de CHQ

La historia de la Tola Colonial data de 1920, cuando el Centro Histórico de Quito se consolidaba mientras el barrio nacía en un proceso de utilización de materiales propios del territorio (tierra), forjando huellas valiosas perdurables en el tiempo y creando un imaginario en sus habitantes. Con el paso del tiempo estas construcciones se están perdiendo, por lo que se han convertido en una huella tangible, que se diferencia del resto de la ciudad. En el predio a intervenir se encuentran dos de estas construcciones, donde priman los muros anchos, la tierra, el carrizo, la teja; las mismas que tienen un valor substancial para un barrio que a un ritmo vertiginoso va perdiendo su identidad colonial por la indiscriminada y poco sensible construcción nueva. Es por esto que se vuelve primordial rescatar los vestigios, fomentando diálogos con el tiempo –pasado, presente- con acciones puntuales y eficientes. Es el caso del muro frontal de adobe que en la propuesta recupera su condición esencial y su funcionalidad, marcando el acercamiento inicial con el proyecto desde su materialidad hasta sus aperturas, acentuando el vínculo del usuario con la historia de lugar, tanto desde afuera como dentro del proyecto. Junto a esta lógica se rescatan fragmentos importantes de la arquitectura interior pre-existente y estos empiezan a marcar luces importantes de inicio del proyecto

2 2. CIRCULACIONES

Las circulaciones se ubican en la fachada principal. A través de una rampa se asegura una vida de barrio y una circulación inclusiva (adicionalemnte se ubica una plaza pública al interior).

La calle donde se sitúa el predio cuenta con una singular interacción entre moradores, ya que el acceso vehicular se ve restringido por ser una vía sin salida donde prima la dinámica peatonal. Esto permite relaciones vecinales cotidianas y una camaradería barrial. La decisión desde el nuevo elemento arquitectónico es EXTERIORIZAR LA CIRCULACIÓN COMUNAL para que los espacios de encuentro se den hacia el barrio y por ende exista interacción entre todos los vecinos, marcando una diferencia positiva en las relaciones humanas. Esta circulación exterior se da a través de una rampa que permite un acceso inclusivo y que no recurre a la inmediatez (de la que tanto sufre la sociedad de hoy en día), puesto que genera espacios de diálogo a manera de balcón mientras se disfruta de la vista. La lógica de la rampa nace además del manejo local de la topografía, donde calles y veredas se fragmentan para salvar niveles.

3. ECONOMÍA Y PERMEABILIDAD

Sin deformar el terreno se logra un solo nivel de muros de contención ya que los estacionamientos se asientan en el nivel natural, permitiendo recolectar y filtrar aguas junto a humedales.

Los lotes actualmente destinan gran área a jardines, por ello se vuelve importante que al densificar el sector a través de este proyecto se maneje una lógica ambiental con respecto a la ocupación de este suelo permeable. Por ello se propone asentar el área de estacionamientos en el nivel natural del terreno, evitando grandes rellenos y muros de contención además de evitar un contrapiso, lo cual economiza la construcción. Esto libera el terreno para la filtración de aguas, lo cual permite el almacenaje de aguas subterráneas y evita que las aguas lluvias se dirijan al alcantarillado, saturen el sistema y se contaminen para luego ser liberadas en ríos de la ciudad. Se aprovecha así el nivel más bajo del proyecto para generar un humedal que almacene esta agua y facilite su absorción. De igual manera se busca ocupar estas zonas verdes con vegetación nativa que apoye estos procesos naturales.

4. VISUALES SUTILES A TRAVÉS

Se encuadran visuales desde el muro pre-existente y a través de la arquitectura en sus diferentes niveles.

El predio a intervenir (así como las zonas altas del sector) cuentan con una vista privilegiada del centro histórico. El proyecto busca una arquitectura que permita encuadrar visuales específicas hacia la ciudad y las montañas desde la calle, permitiendo una relación similar a la actual. De esta manera, el muro frontal pre- existente dicta a través de sus aperturas una lógica para la nueva edificación, enmarcando el paisaje al peatón en un primer nivel y a los vecinos desde un nivel superior. De esta forma, la nueva edificación se fragmenta en volumetría y entabla complicidad entre paisaje y ser humano.

5. MATERIALES Y PIEL

Se maneja un lenguaje material propio del CHQ. Se propone estructura metálica, bahareque y una piel exterior que nace de la circulación y se convierte en vegetación, estar y encuentro.

El centro histórico de Quito mantiene homogeneidad cromática que se acopla al territorio; marcada por los materiales constructivos de las culatas, las tejas, el adobe, ladrillo.

El proyecto maneja una materialidad acorde integrándose, evitando que resalte en el paisaje. Se propone trabajar con una cromática de entendimiento del entorno natural, desde ese imaginario colectivo y cosmogónico que hay del centro histórico.

El proyecto rescata vestigios de la arquitectura pre-existente como primera acción, la segunda acción es implementar bahareque modular anclado a una estructura metálica. Por último una piel verde nace de la rampa-jardinera frontal y termina adueñándose de todo el edificio a manera de una estructura ligera y económica.

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Feature 3

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